Caballos salvajes

Pureza y presencia en estado salvaje.

 

Salvaje no implica incontenible, desobediente. Salvaje es el origen donde todo comenzó. Integro e intacto.

 

Los caballos salvajes no oponen resistencia a la vida. El depredador acecha en todo momento, sin embargo a ellos los guían una confianza ancestral y una paz interior indescriptibles.

 

Los caballos salvajes aceptan relacionarse con personas. Un acercamiento respetuoso genera un encuentro armonioso, una conexión llena de paz para ambos, en la que el caballo mantiene intacta su esencia salvaje.

 

En ese momento somos parte de la manada, parte de lo que los contiene y une, parte de la naturaleza misma.

 

Los caballos domesticados tienen el mismo origen que los caballos salvajes. Busco reconocer y preservar su esencia. Si el caballo se alejó de ese lugar, reconectarlo suavemente con su fuerza interior para que pueda volver a brillar.

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Autenticidad y libertad

Ser atemporal. Compartir espacio y libertad. 

Por fuera y por dentro.

 

Los caballos (salvajes) te conectan muy rápidamente con tu fuente, te muestran lo que eres.

Incondicionalmente, sin hacer concesiones, con claridad.

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La contraparte

Un interlocutor que no juzga, que te acepta tal cual eres, que te señala cómo vivir a pleno tu potencial: el caballo.

¿Solo un sueño?

No necesariamente tiene que ser en Patagonia. No tienen que ser caballos salvajes.

 

Los caballos domesticados – al igual que los seres humanos - conservan el espíritu salvaje y puro en su interior.

 

Te conduzco a sentir esto, a transferirlo a tu vida en este momento. 

Es un sueño posible!